Villa Paranacito

Instalada al lado del Río que lleva su nombre, y con un marco paisajístico repleto de vegetación autóctona, exótica, y productiva que le dan al lugar un encanto especial, digno de conocer y adoptar como destino de relax y descanso.

Impacta su geografía de aguas y verdor por doquier, así como los sonidos característicos de la región, tan extraños y diferentes a los que nos tienen acostumbrados el movimiento de las ciudades.

La vida en el delta es muy particular y hasta las rutinas cotidianas son en estas islas un placer diferente.

Enmarcan la costa robustos sauces que remojan sus ramas en las aguas y la mezcla de ceibos, palmeras, moras, entre otros arbustos de generoso colorido, le otorgan al lugar un estilo casi selvático y una imagen exótica que atrapa al visitante, invitándolo a volver.

La naturaleza se impone en estos paisajes, donde los azules de un cielo despejado, la inmensidad de verdes y, el agua en todo su esplendor, convergen en una sinfonía sin igual. En un paisaje definitivamente diferente donde la hegemonía del agua convierte hasta las pequeñas rutinas en una aventura sin igual, los ríos, arroyos y riachos son una verdadera tentación a explorar mediante safaris fotográficos, caminatas y trekking, donde se puede disfrutar de la más rica fauna de la zona.

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